Ellas te lo cuentan mejor que yo

Ellas te lo cuentan mejor que yo

Lara 30 años (Galicia)

Anna (Girona)

Leire 27 años, Guipúzcua.

Elvira, Barcelona, 26 años, diseñadora gráfica.

A los 22 años me di cuenta de que no podía tener penetración.

A los 24 comprobé que era incapaz de meter y sacar la copa menstrual sin dolor, de tener una exploración ginecológica completa, y un largo etcétera.

Además, empecé a tener dolores muy fuertes durante la menstruación.

Después de ir a varios ginecólogos e innumerables profesionales de la salud, me dijeron que seguramente tenía endometriosis y que no había solución para mí más que las pastillas anticonceptivas.

Estaba muerta de miedo, llena de impotencia, con mil inseguridades y la autoestima comiendo polvo.

Pero algo dentro de mí me decía que eso no podía ser todo y me negaba a resignarme.

Afortunadamente, encontré a Rosaura y me puse en contacto con ella.

Me comprendió, me expuso otras posibilidades y me propuso trabajar con ella. Obviamente, aceptar la propuesta fue la mejor elección.

Rosaura hace un seguimiento con dilatadores y también, si es necesario, con la alimentación para la salud menstrual. Pero voy directamente a lo más importante.

¿Qué es trabajar con Rosaura? ¿Qué me estoy llevando de esta experiencia?

En primer lugar, y tal vez suene chocante, ¡poner la vagina y el dolor en último lugar! Dejar de tener dolor en la vagina no es una finalidad, sino una consecuencia de todo el trabajo con Rosaura.

Lo más importante que he aprendido gracias a ella es que el objetivo real es dejar de sufrir por tener dolor en la vagina, tanto si ese se va como si no.

¿Y cómo me ha ayudado a dejar de sufrir? Otra cosa que he aprendido con ella es el poder que tienen nuestros pensamientos y nuestras creencias en relación con como nos vemos, como interpretamos lo que experimentamos y como actuamos.

El trabajo con Rosaura ha consistido en buena medida a hacer un viaje hacia mi sombra, a sacar de allí y poner a la luz todos mis miedos, mis inseguridades, mis creencias… y cuestionarlo absolutamente todo.

A ser honesta conmigo misma y ver qué me está impidiendo realmente vivir feliz con mis circunstancias, sean las que sean.

A discernir cuáles son los pensamientos a los que estoy haciendo caso y cuáles son los que realmente quiero atender.

Y tomar la responsabilidad para cortar con todo lo que ya no me sirve y atreverme a sentir que lo que realmente quiero para mí, ya lo merezco.

Y que trabajando con mis pensamientos, puedo dejar de sufrir, puedo gestionar mis miedos, puedo superar inseguridades, puedo cuidar mi autoestima. Y así me cuido a mí.

Y cuido a mi cuerpo. Y de repente, el dolor en la vagina y la imposibilidad van dejando de ser un obstáculo para mí.

Tanto si desaparece el dolor como si no, ya no tiene poder sobre mí, ya no dependo de una vagina “perfecta” para sentirme valiosa y en paz.

Y esto es el verdadero empoderamiento. Gracias, Rosaura, por ayudarnos a emprender este camino.

Helena, 35 Madrid, ingeniera industrial.

Trabajar con Rosaura era lo que estaba buscando desde hacía tiempo.

He dejado de sufrir, he dejado de estar obsesionada con la penetración, si la tengo bien, y si no la tengo, no es un drama.

Yo pensaba que trabajar mi dolor era lo que necesitaba o lo más importante pero no, ha sido lo de menos, porque lo que yo necesitaba era sanar mi alma.

El transita el dolor me ha hecho darme cuenta que si me abro y acepto mi proceso puedo trabajar mejor, lo puedo usar para conocerme y para llegar a dónde ni me había dado cuenta que iba, que era hacia dentro, como dice Rosaura.

Ahora me veo, me conozco y lo mejor de todo, me siento empoderada tenga o no dolor, independientemente de todo eso porque el dolor nunca ha sido el problema, era solo la punta de todo lo que había que trabajar conmigo misma.

Mi falta de valoración, mi rigidez corporal, mi ansiedad y estrés, mi relación con el tiempo libre y con el placer y el disfrute.

Trabajar así, de manera tan holística y sobre todo, desde la mente, era lo que no sabía que necesitaba pero dios cuánto lo necesitaba!

Rosaura de verdad, eres pura luz y pura sabiduría. Gracias por recordarme que el problema no está en la vagina y que desde ahí la sanación de queda muy corta.

Gracias por enseñarme cómo funciona nuestra mente y darme todas las herramientas que necesito par ahora, volar sóla.

Gracias, gracias, gracias.

Noelia, Barcelona, 26 años.

Trabajar con Rosaura es ponerle un punto y final al sufrimiento.

Sobre todo, es que una misma se de cuenta de que todo esto, no tiene en absoluto que ver con la vagina, sino con las creencias y el pensamiento.

Trabajar con Rosaura es que cada sesión sea un clic mental, una lección aprendida y sobre todo, no es aprender a dejar de tener dolor en la vagina o dejar el sufrimiento a un lado (que también), sino que es darse cuenta que lo que aprenderás en este camino, son lecciones de vida que empezaron por un dolor y terminan aplicándose a todo, porque con Rosaura aprendes que la vagina no es una parte aislada de tu cuerpo, sino que absolutamente todo está conectado.

Trabajar con Rosaura es sentirte comprendida, encontrar los porqués y saber que puedes abrirte 100% y hablar sin pensar, sin juzgar, es sentirte acompañada pero sintiendo que la protagonista eres tú y ese es el foco de toda la terapia.

Aquí no hay metodologías ni fórmulas mágicas, eso se lo construye una misma y trabajar con Rosaura es aprender y formular cada parte de ello.

Es saber que el dejar de tener dolor, el tener un coito y abrirle la puerta al placer es una consecuencia, no un objetivo, una consecuencia derivada de QUERERTE Y RESPETARTE.

Y por ello, es aprender a estar conectada con tu esencia y saber que todo lo demás vendrá. Es recuperar la confianza contigo y darte valor.

Yo también he pasado por ello y he sentido lo que tu, quien me esté leyendo, siente.

También he sentido rabia y tristeza a partes iguales, me he hecho y me he echado de menos, he puesto mi valor personal en mi vagina y me he preguntado mil y una veces que por qué a mí y cuándo acabará esto.

Con Rosaura aprendes que, a veces, esto acaba cuando TU lo decides y que en esto, estás tú, tus ganas y tu voluntad. Ella es un faro y es quien te dará la mano en cada paso.

Así que si realmente deseas de todo corazón que esto acabe, deja de observar tu vagina y mira qué diálogo hay en tu mente.

Esto sólo funcionará si estás 100% dispuesta a ello, cuando lo estés, te aseguro que Rosaura es un trampolín al amor propio y al redescubrimiento de una misma, es la otra cara del vivir sin sufrir.

Erika, Barcelona, 27 años, diseñadora gráfica.

Quiero empezar explicando la conexión que sentí cuando encontré, gracias a mi pareja, el instagram de Rosaura.

¡Por fin una profesional que me entiende! Que sabe de lo que habla, con la que me siento 100% identificada.

Para mi uno de los grandes temas que me hizo realizar la mentoría con ella fue ver que no era un médico más con grandes estudios y muchos conceptos.

Su experiencia hablaba por si sola y por suerte o por desgracia (yo creo que suerte y mucha) ella podía acompañarme a través de sus vivencias, las mismas que estoy sufriendo yo.

Al principio fue brutal la de clicks que se activaron en mi, y la de creencias que se derrumbaron.

Yo era una persona que como muchas de las que pasamos por esto no entendía nada.

No entendía que me pasaba, ni porque me pasaba, y por otro lado las experiencias que tuve con otros profesionales no fueron muy buenas.

Estaba sumida en el control, la exigencia y la negación.

Así que el principio fue para descubrirme a mi misma, para empezar a desbloquear mis propios mitos, mi forma de ver la sexualidad y mi vida.

Empecé a liberarme de la culpabilidad y de la autoexigencia.

Pasé de no tener ningún contacto emocional con mi vagina a entender que para sanar, debía profundizar en el autoconocimiento.

Ese momento fue brutal para mi, ya que me abrió las puertas hacia mi verdadera persona, hasta lo mas profundo de mi ser, del cual tengo mucho que aprender, y que ahora que se que esta allí, me enorgullece estar sacando a la luz.

Al conectar tan profundamente con mi vagina lo que hice fue relajar, descontracturar toda la zona, muy lentamente y con gran consciencia de ello.

Actualmente sigo en proceso, me queda un camino largo pero tengo total esperanza y, gracias a Rosaura, los medios para que mi proceso prospere.

Rosaura es la persona que he necesitado para enfrentarme a este proceso tan profundo, femenino e intimo.

Ella no te dará una pastilla para curarte, pero si te brindará una llave, la cual abrirá una gran puerta que te llevará a tu verdadera mujer; valiente, capaz y consciente.

Daniela, Santiago de chile, 34 años.

Tuve una excelente experiencia con Rosaura.

Es una profesional comprometida con el bienestar integral de sus pacientes.

No son sesiones donde escucharás porqué tienes tal dolor y donde sólo conocerás sus orígenes.

Son sesiones donde aprenderás a dejar eso de lado, pues el saber el porqué del dolor no lo resuelve, ni sirve de nada.

No lo cambia. Rosaura te ayuda a dejar de autocompadecerte por tu dolor, a dejar que sea el centro de tu vida, pues hay más aristas en nuestras vidas de las que creemos, y muchas veces el tener una disfunción sexual está enmascarando muchas cosas que nos ocurren como mujeres, las cuales tienen un rol fundamental en nuestras vidas.

Puede que el dolor no se vaya con las sesiones, como puede que si.

Pero lo realmente valioso de estas sesiones es que el porcentaje de tiempo que invertimos pensando en el dolor disminuirá muchísimo y podremos ver con mayor claridad cuáles son esas cosas que quizás hemos dejado de lado por dedicarle tanto tiempo y sufrimiento al dolor.

Testimonio primera sesión: Gisela 31, Barcelona.

Es lo que estaba buscando, el soporte, una parte objetiva ,alguien externo a mí, que tuviera las herramientas exactas que necesito,se que toda la fuerza y el poder están, en mi.

Se que es mi responsabilidad y se que nadie más puede hacerlo por mí , el ocuparme de mí , de mis pensamientos, de mi forma de percibir las cosas, es todo un trabajo y me alegro que haya tenido el coraje de enfrentarlo de una vez.

De decirle a mis miedos: ya estoy aquí y sé que no os vais a ir, pero pronto sabré y os demostraré que podréis estar a mi lado pero ya no podréis dominarme más. Sé que seguiréis apareciendo pero no podréis evitar que salga de este estancamiento, no podréis evitar que crezca y disfrute mi vida.

Ya no me importa ni lo que mi propio juez interno me diga.

Ya sé que he escrito varias cartas de estas, y aunque esa voz negativa resurja diciendo (a ver si esta vez si lo consigues).

Ahora, haré como que no te oigo, no te escucho.

No importa el tiempo que me tarde.

Esta inversión de tiempo, de esfuerzo, sin obligarme a ello, se que irá floreciendo mi amor a mí.

En esta primera sesión me quedé con la sensación de que Todo estará bien.

“Me quedo con la calma de que todo va a ir bien “.

Tengo a Rosaura con las herramientas y preguntas necesarias para cuestionarme y encaminarme, más bien darme la mano para lograrlo.

Sé que queda mucho trabajo por delante.

Basta de saber toda la teoría que se, creo que ya es el momento de ponerlo en práctica.

Sé que en el camino lloraré y sentiré muchas cosas.

Pero ahora si me caigo, ya tengo a quien me levante.
Pero espero poder aprender de todo ello.

De momento mi primer paso es buscar esos 5 minutos con-migo. Atendiendo mi respiración.

Relajar a ese simpático.
Contenta de empezar este Reto con Rosaura.

Élia, 31 años, Valencia.

Hola Rosaura, ¿cómo estás? 

Te escribo para contarte lo contenta que estoy de haber hecho el trabajo contigo. Ya te lo dije la primera vez que tuve penetración sin dolor, pero hoy me apetecía volver a escribirte. 

Como te conté, yo ya venía de un trabajo psicológico previo y a veces no veía la necesidad de trabajar ciertos aspectos de mí misma, pero ay, ¡qué equivocada estaba!

Hoy, después de haber tenido sexo con mi pareja, incluyendo la penetración sin dolor y con placer, me he puesto a llorar al darme cuenta de que hace un año esto me parecía imposible. Pensaba que yo estaba mal hecha y que lo tenía que asumir y punto. 

Y lo que me ha permitido lograr esto ha sido todo el recorrido que hice contigo y todo lo que interioricé.

Ahora es cuando entiendo completamente eso de que no podemos hacer lo que nos de la gana con nuestra vagina cuando nosotras queramos. He entendido que la mente y el cuerpo tienen que ir de la mano para que todo fluya, no puedo pedirle a la vagina desde la mente que quiero penetración.

He llorado al darme cuenta de que por fin entiendo a mi cuerpo, con sus ciclos, y lo escucho y lo respeto. Por fin SIENTO (que no me digo) que no pasa nada por no tener coitos de forma habitual, porque tengo mucho placer sin ellos y cuando los tengo, ahora los disfruto.

Mi pareja también ha sido clave, él también ha hecho su parte y ya no siente que es culpa suya, y estamos muy conectados.

Así que GRACIAS. Todo el trabajo no terminó con las sesiones, ha ido cambiándome durante todo este tiempo casi sin darme cuenta y por eso quería escribirte.

Carolina, 29 Leeuwarden (Alemania).

“Trabajar con Rosaura es un reto. A veces demasiado intenso, de esas veces que prefieres no mirar porque duele, pero sabes que tienes que mirar, porque se trata de desnudarse a una misma para autodescubrirse.

Y el aprendizaje tiene un valor incalculable.

Al final, yo he aprendido que: merezco ser feliz, simplemente por existir, y que no tengo que demostrar nada a nadie para merecerlo; que merezco descansar y disfrutar, y que yo misma tengo las herramientas para buscar mi propio placer y mi felicidad.”

Silvia Muriel, Salamanca

Encontré a Rosaura por casualidad, como las mejores cosas en la vida.

Si alguien me hubiese preguntado por mi vida sexual tres años atrás, mi respuesta habría sido: «Normal», sin ser consciente que ese normal escondía inseguridades, miedos, creencias erróneas y un coitocentrismo flagrante.

Silvia 39 años, Barcelona.

Tres años atrás, la vida quiso que mi cuerpo empezara a gritar lo que mi mente no quería escuchar.

No tengo vaginismo, al menos no en sentido literal, de hecho mi vagina es capaz de abrirse sin problemas… Lo que estoy aprendiendo con Rosaura, es a hacerlo como, cuando y con quien quiero, aprendiendo a hacerlo por amor a mi… A nadie más.

Soy María José y tengo 46 años.

Con 20 años yo era una chica normal, estudiaba psicología, salía con mis amigas… Hasta que tuve pareja y descubrí que no era así, me pasaba algo, era distinta, rara. ¿Qué había hecho yo para que me pasara eso?

Por mis estudios pronto le puse nombre e intenté solucionarlo, pero no encontré a la persona adecuada y mi frustración iba creciendo. ¿Qué clase de psicóloga iba a ser si no podía ni solucionar mis propios «problemas mentales»?
Me casé y quería tener hijos. Me derivaron a salud mental con una psiquiatra. Segundo fracaso.

Huelma

Supongo que mi vaginismo no era muy severo ya que no sin dificultades logré tener dos hijos.

De las exploraciones, partos e incomprensión de cómo podía estar embarazada con ese problema, casi mejor no hablar.

Después de 25 años y por casualidad encontré el testimonio de Rosaura y vi una pequeña luz al final del túnel. Contacté con ella y muy amablemente se ofreció a ayudarme. Por primera vez me sentí comprendida y por alguien que había pasado por lo mismo.

Aun así, era un poco reacia, tenía miedo de volver a fracasar, pero era mi última oportunidad.
Hicimos terapia telefónica y trabajo físico con los dilatadores. Y esta vez lo conseguí.

A mí ahora también me gustaría poder ayudar a otras mujeres, sobre todo porque 25 años de dolor y lágrimas, como las que ahora corren por mis mejillas, dejan tremendas cicatrices en el alma. Y yo no quiero que nadie tenga que esperar tanto para solucionarlo.

Esta disfunción tiene que ser conocida para poder ser tratada breve y correctamente.

Gracias Rosaura.

Hola me llamo Ariadna y tengo 25 años.

Empecé la relación con mi pareja actual cuando tenía 14 años.

El primer día que decidimos tener relaciones sexuales me di cuenta de que no podía tener penetración, ¡me dolía muchísimo!

¡Algo sucedía y no sabía que podía ser!

Me hacía sentir super mal porque no entendía lo que me pasaba.

Al principio pensé que era miedo a la famosa «primera vez» y yo trataba de autoconvencerme de que no me iba a doler y de que era normal que la primera vez me doliera, pero me sentía muy triste y estaba en una pelea constante conmigo misma, me sentía tan mal, días y días llorando sin saber que tenía y sin saber qué hacer.

¿Por qué yo? Era la pregunta que constantemente me hacía.

Mi pareja me acompañó al 100%, me entendió siempre y nuestra vida sexual la vivíamos de otra manera, aprendimos a darnos placer mutuamente sin la necesidad de penetración, pero yo quería superar el vaginismo porque era algo que necesitaba como mujer, no porque me lo pidiera él sino porque yo quería ser mama, quería poder ir al ginecólogo sin miedo, usar un tampón o una copa menstrual como cualquier otra mujer y ¡¡sin sentir dolor!! 

Ari

Años sin saber qué me pasaba, callando y sufriendo por dentro, pensando que era la única a la que le pasaba y creyendo que el problema estaba en mi cabeza hasta que conocí a Rosaura por Instagram.

Después de 10 años de relación con mi pareja supimos que lo que tenía era vaginismo y que ¡se iba a solucionar en unos meses!

Mi pareja me compró los dilatadores y empecé a trabajar con Rosaura online por medio de sesiones vía Skype.

Tenía mucho miedo al principio, pero ella me hizo sentir segura y que podía confiar plenamente en ella.

Me enseñó a hacer los ejercicios con los dilatadores, podía hablar libremente y sacarme todas las dudas que tenía, me apoyaba en todo, me daba la motivación y la energía que necesitaba, me hacía sentir acompañada y capaz de todo…

Ella me cambió para siempre, hizo de mí una mujer más fuerte

¡Fue el sostén que necesitaba!

Y por fin después de 3 meses de tratamiento me dio el alta y pude tener relaciones sexuales con penetración a mis 25 años sin dolor por primera vez, algo que pensé que nunca sucedería.

Fue unos de los días más emocionantes de mi vida, ¡llore como nunca!, pero puedo decir que no solo la penetración ha sido el objetivo, sino que también el autoconocimiento, conocerme a mí misma, conocer mi vulva, tocarla, acariciarla, darle amor y sobre todo respetar y quererme sin juzgarme ni culparme por nada.

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